Si los líderes del mundo bailaran, otro gallo cantaría
- Cris Vilariño
- 7 ene
- 2 Min. de lectura
Estos días leí que Trump fue uno de los candidatos al Nobel de la Paz.
Y no sé tú, pero a mí me da entre risa y escalofrío.
Personas con rasgos narcisistas, desconectadas del cuerpo, de la empatía y de la realidad, llegan a puestos de poder, dirigen y manejan nuestros recursos, y además se convencen de merecer premios por “mantener la paz”. (La paz que ellos mismos rompen, claro).
Lo nombro a él porque lo de este premio roza el surrealismo del terror, pero como él podría enumerar tantos… la gran mayoría, de hecho.
Yo, que sigo siendo bastante idealista y todavía confío en la imaginación creativa, pienso cuánto cambiaría el mundo si premiáramos el respeto, el cuidado y la ternura en lugar del abuso de poder, el machismo y la violencia.
Un mundo más de seres horizontales —como dice Juan Evaristo Valls Boix en El derecho a las cosas bellas:
“Allí donde el ser vertical domina, el ser horizontal no entiende de jerarquías ni busca dominar lo extraño. Quiere escucharlo, tumbarse a su lado, admirar su vastedad incognoscible.”
Y yo añado: el ser horizontal querría bailar, y ver bailar lo extraño con ojos tiernos y deleitarse.
A veces me imagino a los del G20, la COP, la Asamblea de la ONU o el Foro de Davos…en una sala sin mesas, con los pies descalzos y las camisas pegadas de sudor, mirándose a los ojos en silencio.
Sin discursos, sin micrófonos, solo respirando, dejándose mover, explorando qué pasa cuando el cuerpo también entra en la conversación.
Uno tiembla, otro llora porque conecta con algo doloroso, y los demás le sostiene y le abrazan, se mueven a un mismo ritmo, se ríe desde el corazón…y por un instante, parecen humanos.
Me gusta perderme en esas imaginaciones idealistas, casi naïf. Me da la risa, los pongo en parejas y les invento conversaciones hermosas, donde se dicen cosas preciosas, se cuidan y se quieren.
En mi cabeza, esos son los que nos gobiernan.
Y el mundo es hermoso ,reina el respeto, el cuidado, y el cuerpo está en el centro de toda acción y decisión
Y mientras no llega ese momento —dentro de dos mil años, tal vez—aquí seguimos bailando nosotras, las que tratamos de mantenernos conscientes en este mundo con tantos problemas, dirigido por personas con muchos más.
Y para poder lidiar con todo eso, no queda otra que respirar y moverse.
Porque como ellos no bailan ,a nosotras no nos queda otra.
—
Con cariño,
Cris

Comentarios